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Carlos Zúñiga, nuevo empresario de Medina del Campo
De toros y aniversarios

José Luis Balbuena, María Romano y el ganadero Antonio Palla, Dioni Montero (peña Taurina Astur), Alfredo Medina y José Luis Espina (peña José Tomás).
CARMEN DEL SOTO/ El Comercio.es
Los aficionados taurinos ven colmadas sus expectativas cuando llega la feria y ante sus ojos van desfilando las figuras del escalafón. Pero, para llegar a ese momento, han de cerrarse contratos con los espadas, ajustar carteles y elegir el ganado adecuado. Carlos Zúñiga, empresario de la plaza de toros de El Bibio, compartió con una representación de peñas asturianas la visita a dos ganaderías salmantinas que cuentan con garantías para figurar en el próximo cartel de la Feria de Nuestra Señora de Begoña. El recorrido dio comienzo en la finca Linejo, donde crece el ganado de Montalvo bajo la supervisión de Juan Ignacio Pérez-Tabernero. El ganadero recibió a los aficionados en la plaza de tientas donde ya esperaban Zúñiga y su esposa Nardi, así como los toreros Pedrito de Portugal y Rafael de Julia, que se encargaron de tentar cuatro vacas. Buenas en su comportamiento, sobre todo las dos primeras, lo que permitió el lucimiento de ambos en sus respectivas tandas y el aplauso de los presentes que aguantaron sin mayor problema las bajas temperaturas reinantes en la zona. Quizás pensando en el cocido que les aguardaba en el restaurante La Bombilla, en el pueblo de Tamames. Plato típico de la comarca, cálorico y contundente, a cuya degustación se sumaron el torero Juan del Álamo y su apoderado. Al día siguiente fue el turno de la ganadería de Antonio Palla, en Campo de Ledesma, donde pastan 500 cabezas y que es candidata a ofrecer la novillada de agosto. Repitió tentadero Pedrito de Portugal y a él se sumó el torero sevillano Juan Manuel Benítez, que acudió en compañía del subalterno Manolo Molina, en la cuadrilla de Uceda Leal en la actualidad. Interesante y entretenida tienta que contó con el aliciente del debut de un joven aficionado gijonés. Se trata de Daniel Barrio, hijo del empresario de grúas del mismo nombre y de Loli García, que fueron testigos de que la vocación que dice tener por llegar a ser torero va totalmente en serio. De hecho, ante su valentía y sus buenas maneras con el animal -hasta la fecha solo había hecho toreo de salón- no descartan que, compaginando con sus estudios, pueda recibir clases en alguna escuela taurina. Fue la anécdota de un viaje en el que estuvieron representadas las peñas José Tomás, que preside Willy Venta y que tuvo como portavoces a Alfredo Medina y otros directivos; Taurina Astur, con su presidente Dioni Montero; Cocheras y El Gallinero, con los suyos, Quilo Tuya y Juan García; Begoña Menéndez, de la peña Miguel Ángel Perera; y las ovetenses de Julio Robles, con Antonio y Javier Soto, y de Julián Cañedo, con su secretario Javier Prieto. Invitado de excepción a este segundo tentadero fue el restaurador salmantino Pedro Morín, propietario de El Albero, y uno de los fijos en la Feria de Nuestra Señora de Begoña. De su cocina y de su restaurante, dedicado por entero a la tauromaquia y, en especial, a la figura de Julio Robles, saben bien los aficonados a la gastronomía y los profesionales del gremio.
La peña Dávila Miura premia al toro pequeño

Miembros de la peña Dávila Miura, con la Alcaldesa, Fernando Couto y el ganadero Álvaro Martínez Conradi, quinto por la derecha.
Teté F. BALSEIRO/ La Nueva España
La peña taurina Dávila Miura reunió ayer a sus socios en la finca La Riega, en la tradicional comida anual. Un encuentro al que no faltaron el ex matador que da nombre al grupo, Eduardo Dávila Miura; su mujer, Carmen Escudero; la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, y el concejal de Desarrollo Económico, Fernando Couto, así como la marquesa de la Vega de Anzo y Carlos Zúñiga, empresario de la plaza de El Bibio. Aunque la distinción al «Toro más bravo de la Feria de Nuestra Señora de Begoña» 2011, quedó desierta en esta ocasión, sí se rindió un homenaje a Álvaro Martínez Conradi, propietario de la ganadería La Quinta, de Santa Coloma, caracterizada por mantener la tradición de la crianza de un toro pequeño, muy vivo, de bravura y que hace difícil cada faena. Acompañado de su mujer, Conradi recibió de manos del presidente de la peña, Josechu Mendoza, una placa como recuerdo de su estancia en la ciudad, lo que agradeció con una multitudinaria invitación a su finca y tentadero. Por su parte, la Alcaldesa, a la que se consideró en el encuentro «más aficionada que política», afirmó con rotundidad la intención de dejar trabajar «con completa libertad» al empresario del coso gijonés. «La feria debe estar en manos del empresario y de la afición», comentó, «este año no os vamos a estorbar nada», añadió antes de terminar su breve pero explícita intervención, en la que recordó que su afición se debe a su antiguo jefe en el Hospital de Cabueñes, Javier Pelletán, presidente de la peña taurina La Bellota, de la que es socia, al igual que lo fue su marido, José Galindo.